Comunidad, experiencia y escritura
Las experiencias nos incitan, expropian, dado que interrumpen algo e irrumpen el pensamiento. Hemos intuido que la experiencia nos hace, vincula, deshace, desaparece toda magna intención. Al ser de la experiencia, el que dona, no una propiedad sino un límite, una afección, le diremos que está en la onda. La experiencia por tanto nos lleva al ámbito de lo común, que es lo que no es propio, que empieza donde lo propio termina. Entre experiencia y comunidad un paso, un tacto, un extrañamiento fundante. Estar en Comunidad es estar expuesto a un límite, experientar ese afuera que nos empuja a tomar contacto con lo desconocido. Estar ahí, hacer experiencias son un riesgo y una oportunidad. Dejar ser a la experiencia, es estar en lo común, sin inmunidad de la comunidad. Esto se conecta con cierta escritura, que como el vaivén de la arena en el mar deja la estela de algo borroso, incapturable. La escritura se retira donándose y se dona retirándose. Por lo que estamos indagando son las relaciones entre comunidad, escritura y experiencia.

