Movimiento Cósmico
El señor Palomar ve asomar una ola a lo lejos, la ve crecer, acercarse, cambiar de forma y de color, envolverse en sí misma, romper, desvanecerse, refluir.”
Frente al mar, observando el nacimiento y la muerte de una ola, Palomar contempla un leve pero esencial movimiento cósmico integrado a un sistema infinito multidimensional. Reconoce su imposibilidad de aislar la ola de sus compañeras del resto del océano, una manifestación de otra. No puede determinar dónde termina una y dónde empieza la otra. Observa un leve gesto de rebeldía de una contra la que inmediatamente la sigue. No puede detenerse; no puede dejar de empujar a la que nació antes que ella e involuntariamente la arrolla empujándola hacia la orilla. La continuidad ineludible en el tiempo y el espacio"(Calvino 1997)
En un excelente libro de Italo Calvino, Palomar, percibimos la levedad y multiplicidad del encuentro de una ola con otra. Para los que estamos en Ondas, como para los que no, esta "imposibilidad de aislar una ola de sus compañeras" es inevitablemnte destino.
Terminando la primer fase de Ondas Bogotá, creemos que el salto al océano es oportunidad y riesgo, si no queremos caer en la inercia del puerto. Ondas es por excelencia la metáfora que liga estas dos experiencias y estas dos dimensiones.
Nos dicen, casi siempre, dos posibilidades, si nos decidimos a crear, hacia lo incierto, a experimentar o continuamos desde los lugares comunes haciendo alarde del cambio.
Pero creo que hay otra opción, quizá más silenciosa, la del entre, la comunidad, la mitad que se alimenta de un cortocircuito de los polos y es aquella que apunta a destituir todo afán promisorio y gozar de las alturas y mesetas de las ondas, donando una confianza así sea frágil, pero la que puede en los niños erigir la alegría por vivir.
Ondas en esta concepción, derivaría como dice Calvino, un movimiento cósmico.
Andrés Fonseca

